lunes, 26 de marzo de 2012

El nuevo cine

Atrás han quedado aquellas grandes superproducciones como "Lo que el viento se llevó" o "La vida es bella". Cuando acuño el término "superproducciones" no me refiero a largometrajes que tratan una historia banal cuyo objetivo es impactar al espectador con imágenes que lo sorprenden por el efecto especial, no por el mensaje que transmiten y donde la violencia, el sexo y la ingestión impulsiva de dulces forman parte intrínseca de ellas. Con eso no estoy tirando a la basura todo el esfuerzo de centenares de personas que se dejan la piel para producir este tipo de películas, al contrario, aplaudo su resultado. A lo que me refiero va más allá de la mera y sencilla crítica de un género que está de moda. Creo que la calidad cinematográfica está perdiendo hegemonía para dar paso a la era de los llamados "blockbusters". Películas que no suscitan ningún tipo de reflexión y se lanzan a la evasión mediante argumentos vacíos de contenido.
Creo que hay momentos para todo: a mi también me gusta ver la típica película americana que te saca un par de carcajadas, produce una sensación de escalofrío o te saca la "lagrimilla" fácil. No obstante, reivindico la falta de cine en mayúsculas. De cintas que dejen boquiabierto y saquen la curiosidad que llevo dentro para darle vueltas a la cabeza y reflexionar sobre el hecho que muestra o denuncia.
La exquisitez no existe sólo en la cocina. También existen grandes obras que deleitan nuestros sentidos y que están hechas para que no sean engullidas y digeridas al instante, sino que pretenden alimentar nuestros sentidos más selectos con buen gusto y calidad.
La elección es libre: pueden escoger un plato pre-cocinado cuya preparación no requiere un gran esfuerzo o gozar de un plato sugerente y elegante no por su aspecto, sino por su cuidada elaboración.

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